Trastorno de Pánico y Agorafobia
krasnovp2020-09-09T16:17:43-03:00
Trastorno de Pánico
Este trastorno se caracteriza por la aparición sorpresiva de síntomas físicos acompañados de miedo intenso, y es uno de los trastornos de ansiedad que más interfiere en la vida diaria de las personas.
Las crisis de pánico pueden comprender algunos de los siguientes síntomas: palpitaciones, sudoración, dolor de pecho, temblores, sensación de ahogo, sensación de desmayo/debilidad, calor/frío intenso, molestias gastrointestinales, adormecimiento de algunas partes del cuerpo, despersonalización, irrealidad, miedo a las consecuencias psicológicas o médicas inminentes de tener estos síntomas (por ej., miedo a volverse loco o perder el control, temor a desmayarse, sufrir un ACV, infarto, caerse al piso). Luego de sufrir estas crisis, muchos desarrollan miedo a futuros ataques de pánico (“miedo al miedo”), en especial, en aquellos lugares en donde ya las tuvieron. Esto obliga a algunos pacientes a evitar situaciones que puedan generarle síntomas parecidos a los de las crisis, como por ej.: hacer ejercicio físico intenso, tomar café, discutir, ver películas de terror por miedo a tener síntomas físicos.
Los pacientes con pánico presentan un temor persistente a las consecuencias médicas o psicológicas de tener dichos síntomas, a pesar de haberse realizado múltiples estudios médicos con resultados favorables. Estas creencias de estar en peligro inminente cuando sienten dolor de pecho o taquicardia generan, a su vez, temor a que los síntomas se agraven, elevando el nivel de ansiedad y el estado de hiperalerta.
Un subgrupo de pacientes temen tanto a sufrir nuevos ataques que no pueden dejar de escanear su cuerpo en ningún momento, razón por la cual se sienten más vulnerables y con más síntomas cuando intentan relajarse o meditar.
Con respecto a los ataques de pánico nocturnos, suelen presentarse en las primeras tres horas de iniciado el sueño y no están acompañados de contenido onírico. Cuando el miedo a nuevos ataques de pánico afecta el comportamiento de la persona o interfiere con su vida, se considera que la persona tiene un trastorno de pánico.
Agorafobia
La Agorafobia es la consecuencia natural de tener una crisis de pánico. Consiste en el temor de sufrir estos ataques en donde escapar pueda resultar difícil, o el miedo a tener esas crisis de pánico y no recibir ayuda médica inmediata en caso de necesitarla.
Las situaciones típicamente evitadas son: alejarse de casa (por ej., volar, viajes de larga distancia) y estar en lugares cerrados o de dónde resulte difícil escapar (por ej., subte, ascensores, colectivos llenos, manejar en horas pico, autopistas) y lugares concurridos (por ej., shoppings, conciertos).
La presencia de una persona de confianza, u otras conductas como: llevar medicación consigo, botellas de agua, caramelos, respirar hondo, etc., pueden facilitar que la persona enfrente estas situaciones en el corto plazo, pero aun así el miedo a enfrentarlas sin estas “ayudas” se mantiene en el largo plazo. A diferencia de la fobia a volar, el paciente con agorafobia no tiene miedo a que el avión se caiga, sino más bien teme sufrir síntomas físicos en pleno vuelo y que le pase algo malo.
En casos extremos de agorafobia, los pacientes apenas pueden salir de su casa o caminar unas pocas cuadras a la redonda.
Tratamiento
El tratamiento cognitivo-conductual del pánico consiste en:
1- Entender y revisar por qué sigue teniendo miedo a pesar de haber tenido muchas veces los mismos síntomas físicos, los mismos temores (por ej., miedo a morirse de un infarto cuando tienen palpitaciones), y que no les haya pasado nada.
2- Estrategias de exposición que le permiten al paciente testear estos pensamientos catastróficos, disminuir su temor, y volver a realizar actividades de la vida diaria que había dejado de hacer.
El tratamiento farmacológico
Suele incluir fármacos como los inhibidores selectivos de recaptación de serotonina (ISRS) y las benzodiacepinas, de acuerdo a las preferencias y/o también las características de cada paciente se puede optar en realizar alguna de estas dos formas de tratamiento o ambas en forma simultánea. En general, por tratarse de una “fobia a los síntomas físicos” muchos pacientes tienen miedo de tomar medicamentos porque piensan que pueden provocarles nuevo ataques de pánico.